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EL EJÉRCITO REPUBLICANO

 




En esta sección conoceremos las principales características del que fue llamado Ejército Popular de la República, ejército nacido del caos que provocó el fracasado intento de toma del poder protagonizado por una parte del ejército español. Asistiremos a sus orígenes, evolución posterior y describiremos la composición de sus principales fuerzas militares que hicieron posible su resistencia armada durante casi tres años de guerra civil.

 

ORÍGENES Y EVOLUCIÓN
DEL EJÉRCITO REPUBLICANO

Tras el estallido de la guerra civil la puesta fuera de combate, en la zona donde fracasó el alzamiento, de las unidades del ejército regular y la descalificación de gran parte de sus jefes y oficiales plantearon de inmediato una serie de problemas gravísimos para la República. La composición básica de tropas que se formaron a raíz del desbarajuste del 18 de julio fueron las milicias, conjuntos de personas armadas  que, organizadas por determinados grupos políticos, sindicatos o asociaciones de izquierdas, estaban dispuestas a luchar por un ideal y a la que se unieron los restos de los cuerpos de seguridad del Estado, Guardia Civil, Guardia de Asalto, carabineros etc. Sin embargo las milicias, planteaban una serie de problemas de índole política que mermaban mucho su capacidad. Las diversas formas de hacer la guerra eran causa del desorden que cundía en el seno de las milicias, fuente de innumerables conflictos cuando al frente de estas heterogéneas formaciones  se colocaba a jefes militares profesionales leales a la República. Las milicias de carácter anarquista (localizadas principalmente en el frente de Aragón) eran totalmente contrarias por principios a la idea de la disciplina militar y frecuentemente sus jefes sindicales realizaban votaciones antes de decidir si debían o no obedecer las ordenes del jefe militar republicano al mando. También se daban casos de diversas columnas de milicianos (principalmente del frente de Madrid, de marcado carácter marxista y por tanto organizadas por el sindicato UGT) que se tomaban la guerra como un juego marchando al frente de día como quien iba de excursión, pegaba unos tiros y después se volvía para casa a dormir prometiendo regresar al frente al día siguiente.

Otras unidades por el contrario tenían muy claro que la única forma de poder ganar la guerra era establecer un mando único y una disciplina férrea en el frente de batalla. La más famosa de ellas fue el llamado 5º Regimiento que, partiendo de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), fue organizada en Madrid a los pocos días de estallar la guerra civil por dirigentes del Partido Comunista. Dicha unidad impuso por misión fundamental el adiestramiento de mandos militares de confianza y la formación de unidades perfectamente asesoradas y bien armadas. Su primer comandante fue Enrique Castro Delgado y de esta misma unidad surgieron nombres tan famosos como el de Juan Modesto o Enrique Líster llegando a ser la unidad más importante de todo el ejército republicano a lo largo de 1936 hasta su supresión  y absorción en enero de 1937 por los nuevos cuadros del naciente Ejército Popular.

 

 

La reorganización del ejército republicano se inicia con el acceso a la jefatura del gobierno del socialista Francisco Largo Caballero. Las experiencias recogidas desde el 18 de julio hasta octubre de 1936 demostraban la escasa eficacia de las milicias, reconocida incluso por destacados líderes anarquistas (hasta entonces principales impulsores de la negativa a someterse a una disciplina) como Cipriano Mera. La lucha de las desorganizadas milicias en campo abierto ante unidades de legionarios o regulares rebeldes  precipitó las estrepitosas derrotas en Extremadura y valle del Tajo y el estancamiento en el frente de Aragón ante fuerzas numéricamente inferiores y peor armadas.

 

El 6 de octubre de 1936 se implantó el Comisariado General de Guerra con la misión de ejercer un control político-social sobre los soldados, milicianos y demás fuerzas armadas al servicio de la República. Un decreto del 16 de octubre estableció el mando único que recaía sobre el ministro de la Guerra (posteriormente llamado de Defensa) ocupado también por el jefe de gobierno Francisco Largo Caballero. Se creó un Estado Mayor Central que hasta noviembre de 1936 fue dirigido por el comandante Manuel Estrada y desde esa fecha hasta mayo de 1937 por el general Toribio Martínez Cabrera. Un paso importante fue pasar a las escalas activas del ejército a todos los oficiales y suboficiales de milicias considerados afectos a la causa republicana. Otro lo constituyó el sometimiento de dichas milicias a los dictados del Código de Justicia Militar.

 

Una vez puesto en marcha el proceso de militarización se convino en que la unidad básica del ejército republicano sería la brigada mixta. La brigada mixta no era otra cosa que un conjunto de cuatro batallones de Infantería, cada uno compuesto por cinco compañías, a cuya fuerza se agregaba una serie de armas y unos servicios complementarios (caballería, artillería, transmisiones, intendencia etc.). Mandadas en su mayoría por profesionales, dieron un excelente resultado constituyendo la espina dorsal de lo que posteriormente sería el Ejército Popular de la República. Más tarde, cuando las necesidades de la guerra empezaron a demandar grandes cantidades de tropas, las brigadas mixtas se encuadraron en divisiones y éstas en Cuerpos de Ejército y en Ejércitos propiamente dichos.

 

 

Por lo que respecta a la militarización en zonas como Cataluña o el País Vasco comentar que la Generalitat catalana obró más o menos por su cuenta hasta que en mayo de 1937, tras los disturbios de Barcelona, el Gobierno Central hizo valer su autoridad y acabó con la autosuficiencia de la Consellería de Defensa Catalana y del Exèrcit de Catalunya. En cuanto al País Vasco la República tropezó con los mismos problemas con un ejército republicano de Euzkadi virtualmente independiente y autónomo no sometido al mando único.

 

Importantísimos pasos se hicieron para la consolidación del Ejército Popular de la República, tarea nada fácil contando que prácticamente se había partido de cero. Uno de ellos fue la creación de las Escuelas Populares de Guerra que aunque extremadamente politizadas, obtuvieron resultados muy favorables en el funcionamiento de las distintas unidades militares a las que eran destinados los nuevos oficiales. También se creó la Escuela Popular de Estado Mayor en la cual se instruía a los jefes y oficiales que teniendo una preparación adecuada pudieran aplicarla directamente en el campo de batalla. Tras la designación de Juan Negrín como jefe del Gobierno se remodelará el Estado Mayor Central. El coronel Vicente Rojo fue puesto al frente del mismo e Indalecio Prieto estará al cargo del ministerio de Defensa hasta el 6 de agosto de 1938 en el que tras su dimisión el cargo será también asumido por Juan Negrín. El Partido Comunista con el apoyo del SIM (Servicio de Investigación Militar), se hizo con el control del ejército. De esta manera las fuerzas armadas republicanas alcanzaron una cohesión que no habían conocido hasta entonces aunque esto no significó que hubiera alcanzado un nivel de eficacia máximo tal y como las batallas de Brunete, Teruel o el Ebro se encargarían de demostrar. El final del ejército republicano (que llegó a tener más de 750.000 de hombres en sus filas) no pudo ser más trágico, rindiéndose sin condiciones y sin ofrecer prácticamente resistencia en marzo de 1939 cuando el ejército nacional ocupaba ya las 2/3 partes del país.

 

PRINCIPALES EJÉRCITOS REPUBLICANOS

EJERCITO DEL CENTRO

Conjunto de fuerzas que tenía encomendada como misión principal la defensa de Madrid aunque también se encargaba de la defensa de la región central republicana siendo pues uno de los mayores y más importantes del Ejército Popular. Se vio constantemente puesto a pruebas en las sucesivas batallas tanto defensivas como ofensivas realizadas en sus alrededores (Jarama, Guadalajara, Brunete etc.) las cuales demostraron que aunque no estaba suficientemente preparado para el ataque sí lo estaba para la defensa y el contraataque. Tuvo como primer comandante en jefe al general Sebastián Pozas Perea aunque posteriormente dependió también del general José Miaja Menant principal jefe político y militar durante la defensa de Madrid. En marzo de 1939 se rindió sin oponer resistencia a las fuerzas nacionales.

EJERCITO DE CATALUÑA
 o
EJERCITO DEL ESTE

Creado al estallar la guerra civil y teniendo como base a las milicias del POUM, la CNT, la UGT y el Partido Comunista, su zona de influencia fue durante la contienda la de operar en el avance en Aragón así como a servir de ayuda al Ejército del Centro teniendo también como jefe al general Sebastián Pozas Perea. Tras un periodo de estancamiento intervino entre diciembre de 1937 y febrero de 1938 en la campaña de Teruel, campaña en la que sufrió numerosísimas pérdidas, lo que obligó a una nueva reestructuración de sus cuadros de mandos y tropas. La caída de Cataluña en manos nacionales en febrero de 1939 significó la destrucción efectiva de este ejército.

EJÉRCITO DEL EBRO

Creado en julio de 1938 a instancia del Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular, general Vicente Rojo y puesto a las órdenes del comunista. Estaba integrado por los Cuerpos de Ejército V (Enríque Líster), XII (Etelvino Vega), XV (Manuel Tagüeña) y XVII (José del Barrio). Sus efectivos sumaban 80.000 hombres apoyados por 70-80 piezas de artillería de campaña y 30 piezas de artillería antiaérea. Localizado en la ribera catalana del Ebro, su principal misión fue evitar que Valencia cayera en manos de los nacionales, tarea para la cual se propuso desencadenar la famosa batalla del Ebro que tenía como objetivo aliviar la presión sobre Valencia e intentar volver a unir, con un ataque desde Cataluña, las zonas republicanas que habían quedado divididas tras la ofensiva franquista de Aragón. Con el final de la mortífera batalla (noviembre de 1938) quedó derrotado y sin posibilidad de ser reestructurado.

EJÉRCITO DE LEVANTE

Creado tras la organización del Ejército Popular y compuesto por unos 100.000 hombres fue confiando en 1937 al general Juan Hernández Saravia y operó principalmente en la zona de Teruel permaneciendo prácticamente inactivo durante el resto de la contienda. Antes de su rendición en marzo de 1939 su mando fue ostentado por el general Leopoldo Menéndez López.

EJÉRCITO DE EUZKADI

Ejército autónomo formado por unidades militares del Pais Vasco con un fuerte componente político (gudaris) mandadas inicialmente de una forma un tanto vaga por el presidente del Gobierno autonómico José Antonio Aguirre y posteriormente de manera práctica aunque no efectiva por el general Manuel Gamir Ulíbarri que tuvo una efímera existencia al ser derrotado y prácticamente destruido tras la victoriosa ofensiva del norte del ejército nacional en el verano de 1937.

EJÉRCITO DE EXTREMADURA

Creado en noviembre de 1937 a fin de liberar en parte las extensas competencias del Ejército del Centro. Fue mandado hasta julio de 1938 por el coronel Ricardo Burillo y desde esa fecha hasta que finalizó la contienda por el general Antonio Escobar. Salvo en contadas ocasiones en las que montó ofensivas de escasa importancia permaneció inactivo hasta su rendición en marzo de 1939.

EJÉRCITO
DEL SUR

Constituido a finales de 1936 al mando del general Fernando Martínez Monje fue el impulsor de la ofensiva contra Córdoba en la cual fracasó en su intento de apoderarse de la capital como también fracasó cuando, ya a las órdenes del coronel José Villalba, se le encomendó la defensa de la zona republicana de Málaga. El resto de la contienda permaneció inactivo siendo el coronel Gaspar Morales su último jefe antes de la rendición.

EJÉRCITO DE ANDALUCÍA

Contingente de fuerzas mandadas en un principio por el coronel Adolfo Prada y a partir de 1938 por el también coronel Domingo de Moriones que operó en el sur y en el centro de España y que prácticamente permaneció inactivo durante toda la contienda

LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

Las Brigadas Internacionales fueron una amalgama de unidades militares compuestas principalmente por voluntarios extranjeros que durante la guerra civil española combatieron en defensa de la República. En septiembre de 1936 el Komintern (órgano comunista encargado de propagar la revolución bolchevique por todo el mundo) hizo suya la propuesta del secretario general del Partido Comunista Francés Maurice Thorez y decidió impulsar la creación de un contingente de voluntarios no españoles, preferentemente comunistas, que por sus ideales estuviesen dispuestos a combatir contra el fascismo internacional representado en aquellos momentos en la lucha que se planteaba en torno a la  guerra española. Alrededor de un 60% de estos voluntarios eran comunistas y otro 20% se hicieron comunistas durante la guerra. La mayoría eran jóvenes idealistas que o habían huido del fascismo represor implantado en sus paises (Alemania, Italia etc.) o se sentían moralmente obligados a luchar contra el fascismo debido a su pertenencia a un país de pensamiento liberal y democrático (Inglaterra, Francia, EEUU etc.).
Para el alistamiento de los voluntarios se montó en París una oficina de reclutamiento. Acto seguido los voluntarios eran enviados en barco o en tren a España. Los primeros voluntarios eran en su mayoría franceses aunque también había alemanes y polacos. En la ciudad de Albacete fue instalado el cuartel general de las Brigadas Internacionales y al frente de él se encontraban destacados dirigentes de ideología comunista tales como André Marty (comandante en jefe), Luigi Longo "Gallo" (inspector general) y Giuseppe di Vittorio "Nicoletti" (jefe de los comisarios políticos). La base de Albacete no tardó en ser desbordada por lo que hubo que montar algunas nuevas bases adyacentes en las que se instalaron voluntarios de distintas nacionalidades. Por ejemplo los italianos se instalaron en el vecino pueblo de Madrigueras, los componentes eslavos en Tarazona de la Mancha, los franceses en la Roda y los alemanes en Mahora. El Partido Comunista Francés suministró los uniformes de las brigadas y la disciplina se impuso con mano de hierro.
A principios de noviembre de 1936, cuando la República se defendía como podía en Madrid llegaba a la capital  para su bautismo de fuego la XI Brigada Internacional. Días después llegó la XII al mando del húngaro Mata Zalka "Lukacs". Su entrada en combate fue mortífera, sólo en las primeras operaciones perdieron la tercera parte de sus efectivos aunque el papel que desempeñaron en la defensa de Madrid fue decisivo influyendo sobremanera en lo que después sería el Ejército Popular de la República. A finales de 1936 fueron creadas dos nuevas brigadas: la XIII y la XIV y posteriormente la XV que se distinguieron por su participación en la mayoría de los frentes de batalla: Madrid, Brunete, Teruel, Córdoba, Jarama, Guadalajara, Belchite, Ebro etc. sufriendo en ocasiones numerosísimas pérdidas.
A finales de 1937 el Comité de No Intervención prohibió nuevos alistamientos de extranjeros para la guerra de España. Ofrecida por Negrín la retirada de todos los combatientes extranjeros que servían a la República, el 15 de noviembre de 1938 las Brigadas Internacionales desfilaron por las calles de Barcelona y en un más que emotivo acto en el que destacó el mensaje de despedida ofrecido por Dolores Ibárruri "la Pasionaria" los voluntarios de las Brigadas Internacionales abandonaron suelo español. Tal vez fueron unos 40.000 los voluntarios que vinieron a España a luchar por sus ideas aunque sólo un número máximo de 18.000 estuvieron en servicio en España al mismo tiempo. Al margen de este contingente de brigadistas, unos 20.000 extranjeros más prestaron servicio a la República en actividades médicas, sanitarias y de otra índole en la retaguardia.
COMPOSICIÓN MILITAR DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
Nota:  la cifra entre paréntesis representa la fecha de creación de la brigada. Todas las brigadas tenían cuatro batallones siempre. Si aparecen menos es que están, por diversos motivos, incompletas en su composición.

BRIGADAS BATALLONES NACIONALIDAD
11ª (oct. 1936)   Edgar André
2º Comuna de París
3º Dombrowsky

Alemania
Francia y Bélgica
Polonia, Hungría y Yugoslavia

12ª (nov. 1936)

1º Thaelmann
2º Garibaldi
3ª André Marty

Alemania
Italia
Francia y Bélgica
13ª (dic. 1936) 1º Louis Michel
2º Chapaiev
3º Henri Vuillemin
4º Mickiewicz
Francia y Bélgica
Países Balcánicos
Francia
Polonia
14ª (dic. 1936) 1º Nueve Naciones
2º Domingo Germinal
3º Henri Barbusse
4º Pierre Brachet

Variada
España (anarquista)
Francia
Francia

15ª (feb. 1937)

1º Dimitrov
2º Inglés
3º Lincoln, Washington y Mackenzi-Papineau
4º 6 de febrero

Yugoslavia
Gran Bretaña
EEUU
Canadá
Francia

12ª bis (abr. 1937)
150ª (jun. 1937)
13ª (jul. 1937)
1º - 4º Rakosi Hungría
129ª

1º Masaryk
2º Djakovich
3º Dimitrov

Checoslovaquia
Bulgaria
Yugoslavia y Albania
86ª

1º - 3º Español
4º Internacional

España
Variada

ARMAMENTO DEL EJÉRCITO
POPULAR REPUBLICANO

Una de las principales preocupaciones que los dirigentes republicanos mostraron con el naciente Ejército Popular lo representaba el hecho de que éste estuviera eficientemente armado. Queda claro que en 1936 el ejército español, incluso el destacado en el norte de Africa, estaba pésimamente dotado de material bélico.
 
Las armas empleadas por la Infantería eran el fusil reglamentario español de antes de la guerra, el Mauser 1893 de 7 mm de calibre. La llegada de ayuda militar rusa significó también la aparición del soviético de 7,62 mm y del checo de 7,92 mm. Contar también la aportación del gobierno de México al suministrar alrededor de 20.000 nuevos Mauser 1893. La ametralladora reglamentaria era la Hotchkiss de 7 mm pero además el ejército republicano empleó la ZB checa de 7,92 mm, la Saint-Etienne francesa de 8 mm y la Maksim soviética de 7,62 mm. Los modelos de fusiles ametralladores fueron también muy variados destacando el Vickers inglés de 7,7 mm o el soviético Degtjarew de 7,62 mm. Las ametralladoras antiaéreas tuvieron como protagonistas a las versiones pesadas de la ZB de 15 mm y las Degtjarew de 12,7 mm. Los mejores cañones contracarros fueron los Vickers soviéticos de 47 mm. Los morteros más usuales, usados en ambas zonas, eran los llamados Valero de fabricación española y con calibres de 60, 81 y 120 mm aunque se importaron otros modelos entre los que destacaba uno soviético de 50 mm importado en grandes cantidades.
FUSIL AMETRALLADOR DETJAREW 7,62 mm y AMETRALLADORA MAKSIM 7,62 mm

AMETRALLADORA HOTCHKISS 7 mm y MORTERO VALERO 81 mm
La Artillería adoleció de los mismos problemas que las armas portátiles al estallar la guerra civil. Los modelos reglamentarios de la Artillería española y usados indistintamente en ambos bandos eran los cañones Schneider de 70 y 75 mm y el obús Vickers de 105 y 155 mm contabilizando un total de 381 unidades. Posteriormente se recuperarían alrededor de 171 unidades más entre los que destacan los obuses Plasencia de 210 mm y sus versiones en 90 y 80 mm, los Krupp de 75, 90 y 150 mm. Como consecuencia de la ayuda extranjera el parque artillero republicano se vería invadido de multitud de nuevos modelos importados principalmente de la URSS pero no necesariamente construidos por ellos. Entre estas piezas destacan los obuses Schneider de 155 mm, los Perm de 152 mm y una serie de modelos que varían entre los 105 y 75 mm.
 

OBÚS PERM 152 mm

CARROS DE COMBATE REPUBLICANOS

Los carros de combate fueron un arma que tuvo escasa incidencia en la guerra civil española a pesar de que sólo unos años después los ejércitos alemanes en la 2ª Guerra Mundial demostraron la gran capacidad de esta arma ofensiva. Al estallar el alzamiento el parque de estas armas blindadas era prácticamente inexistente contándose sólo con 10 Renault FT de 6,7 t, modelo 1917, armados con un cañón de 37 mm, 5 Schneider CA-M de 13,5 t, modelo 1916, provistos de un obús de 75 mm y 2 ametralladoras, 5 o 6 Trubia de fabricación española de 8,9 t, modelo 1933, armados con 2 ametralladoras. En poder del gobierno republicano quedó el Regimiento de Carros nº 1 localizado en Madrid (el nº 2, localizado en Zaragoza quedó en zona sublevada). Asimismo la República dispuso de 5 coches blindados de la Guardia de Asalto. Eran de fabricación española montados sobre chasis de camiones Ford 8 y armados con una ametralladora Hotchkiss emplazada en una torreta giratoria.

CARRO RENAULT FT
La ayuda extranjera proporcionó al ejército republicano un número no superior a 500 carros blindados. La mayoría provenía de la URSS como el carro BA-10 ruso, una auto ametralladora-cañón modelo 1935, de 5,2 t armado con un cañón de 45 mm y 2 ametralladoras. También recibió dos versiones del famoso T-26 (versiones A y B), también de fabricación soviética, modelos de 1933. El del tipo A pesaba 8,6 t y el B unas 9,2 t. Su principal diferencia consistía en que el primero iba armado con 2 ametralladoras y el segundo con un cañón de 45 mm y una ametralladora. Por último encontramos al carro soviético BT-5, modelo 1932 de 11 t, provisto de un cañón de 45 mm y una ametralladora. A estas unidades hay que sumar unos 140 coches blindados (modelos BA-32, BA-2 y FA-1) y 16 nuevos carros Renault FT en 1937 suministrados hábilmente por Polonia que teóricamente los vendió a "Uruguay" pero que fueron enviados a la España republicana.

AUTOAMETRALLADORA BA-10

CARRO DE COMBATE T-26

LA AVIACIÓN REPUBLICANA

Al estallar la guerra civil el Gobierno republicano consiguió retener en sus manos la mayor parte de las Fuerzas Aéreas Españolas (1ª y 3ª Escuadras Aéreas): 50 cazas Nieuport N52 (de un total de 60), 7 cazas Martinsyde F4, 3 cazas Hawker Spanish Fury, 60 bombarderos Breguet XIX (de un total de 120), 27 Vickers Viildebeest, 5 bombarderos Fokker F-VII, 4 bombarderos Havilland Dragon, 4 Douglas DC2, alrededor de 20 hidroaviones Dornier Wal, y otros 20 hidroaviones de reconocimiento Savoia S-62, unos cuantos aviones correo y 50 aviones ligeros destinados a otros usos pero más o menos acondicionables a las necesidades de la guerra. Sin embargo la mayoría de tales fuerzas la constituían modelos construidos entre 1917 y 1925 con lo que estaban anticuados, mal pertrechados de armamento y bien pocos superaban la velocidad de 200 km/h. Algunos incluso podían considerarse inservibles.  De los pilotos de la aviación militar, sobre 240 que componían las fuerzas aéreas españolas unos 150 se declararon republicanos. La creación de la Subsecretaría de Aviación y un Estado Mayor del Aire consiguió romper las rígidas ataduras que hasta entonces habían inmovilizado a la aviación republicana. Otro acierto fue poner al frente de ella al experto Ignacio Hidalgo de Cisneros y la importación de diversos modelos del extranjero (junto a personal técnico y cualificado), básicamente de Francia y la URSS.

CAZA NIEUPORT N52


BOMBARDERO BREGUET XIX

La República compró a la URSS un número máximo de 930 aviones de los cuales alrededor de 806 eran de uso militar siendo los restantes dedicados a otras tareas tales como reconocimiento, transporte y comunicación. De éstos, casi 400 eran cazas Polikarpov I.15 “Chato” armados con 4 ametralladoras ShKAS de 7,62 mm y 64 kg. de bombas con una velocidad máxima de 369 km/h de los que luego recibió a partir de 1938 los Polikarpov I.15 bis “Superchato” armado con las mismas ametralladoras pero con una carga de 100 kg. de bombas y capaz de llegar a los 375 km/h contabilizando un total de 462 unidades. Casi 300 Polikarpov I.16-5 “Mosca”, armado con 2 ametralladoras ShKAS de 7,62 mm y con una velocidad máxima de 455 km/h que a partir de mayo de 1937 se vio acompañado del Polikarpov I.16-10 “Supermosca” que ya iba armado con 4 ametralladoras ShKAS de 7,62 mm y desarrollaba una velocidad máxima de 464 km/h contabilizando un total de 293 unidades. Los bombarderos importados fueron los 158 bombarderos Tupolev SB-2 “Katiuska” armados con 4 ametralladoras ShKAS de 7,62 mm y una carga de bombas de 1.000 kg que desarrollaba una velocidad de 410 km/h, 61 bombarderos Polikarpov R-5 “Rasantes” y 113 bombarderos Polikarpov R-Z “Natasha”.


CAZA POLIKARPOV I.15 "CHATO" y BOMBARDERO TUPOLEV SB-2 "KATIUSKA"

Los principales aviones adquiridos a Francia fueron los 42 cazas Dewoitine D371 armados con 2 ametralladoras Vickers de 7,7 mm y otras 2 Darne de 7,5 mm, los 5 cazas Loire 46C armados con cuatro ametralladoras Darne 7,5 mm, los 3 cazas Dewoitine D510 armados con 1 cañón Hispano de 20 mm y 2 ametralladoras Darne 7,5 mm. Respecto a bombarderos destacar los 40 Potez 54 y los 15 Marcel Bloch 210 aunque también se adquieron otros para otras tareas no militares lo que comportó un total de entre 125-150 aviones suministrados por el país vecino.
Otras compras efectuadas tuvieron como protagonistas a otros paises. Se adquirieron 40 Aero 101, 10 Letov S231 de fabricación checa, 14 Vultee A1, 11 Bristol Bulldog Mk II ingleses, 20 De Havilland Dragon y 28 Koolhoven FK51 de origen holandés. EEUU vendió a la República una escuadrilla de 40 cazas Grumman y algunos Boeing P-26A. El total pues de aviones importados por el bando gubernamental ascendió a un máximo de alrededor de 1.400 aviones.

  LA MARINA REPUBLICANA
Tras el estallido de la guerra civil las fuerzas navales españolas (que contaban alrededor de 80 buques de guerra en los que servían alrededor de 20.000 hombres y cerca de 2.000 jefes y oficiales) quedaron terriblemente divididas si bien la mayoría de buques permaneció leal al gobierno en los momentos iniciales de la guerra. Sin embargo, el asesinato masivo de los oficiales del Cuerpo General de la Armada y de los demás cuerpos técnicos dejó a la flota gubernamental con barcos pero sin mandos lo que a la larga resultó nefasto para la causa republicana. Ello significaba que de un total de 19 almirantes, la República sólo contaba con 2, de 2 capitanes de navío de un total de 31, de 7 capitanes de fragata de un total de 65 y de 13 capitanes de corbeta de un total de 128. Los más cualificados jefes que asumieron la responsabilidad de mandar la escuadra republicana (Miguel Buiza y Luis González Ubieta) tuvieron más trabajo en restablecer la disciplina y el orden que en emplear tácticamente los medios de que disponían.
La aparente ventaja que poseía la República no sólo estaba obstaculizada por este hecho, también sufrían una falta total de bases acordes al número de buques que poseían. En zona nacional había quedado el principal astillero de la marina (Ferrol) y además en dicho puerto se estaban ultimando antes del alzamiento dos nuevos cruceros de batalla, el Canarias y el Baleares, que quedaron en poder de los rebeldes al caer la base en sus manos. La República sólo tenía el pequeño astillero de Cartagena y no poseía ningún dique seco adecuado para la reparación de cruceros y acorazados aunque sí uno localizado en Mahón adecuado para reparar destructores y submarinos.
Realmente la verdadera función de la flota republicana que en su mayor parte permanecía inactiva no era luchar frente a unidades de la marina rebelde sino proteger la ruta mercante que se dirigía a Rusia. El agregador naval ruso enviado a Madrid en octubre de 1936, capitán Nikolai Kuznetsov, fue responsable del mantenimiento de este verdadero cordón umbilical que mantenía a la República en la guerra.
A partir de septiembre de 1937 el capitán González Ubieta fue nombrado almirante en jefe de la flota republicana en sustitución de Miguel Buiza pero la situación naval de los republicanos no tuvo visos de mejorar e incluso seguía empeorando, la moral también estaba por los suelos. La única batalla naval propiamente dicha entre unidades enemigas tuvo como escenario el cabo de Palos el 6 de marzo de 1938 y por increíble que parezca se saldó con una victoria para la República. La flota mandada por González Ubieta (compuesta por los cruceros Libertad y Méndez Núñez y algunos destructores) chocó con el grueso de la flota nacionalista representada por sus mejores unidades de guerra (cruceros Canarias y Baleares así como por el Almirante Cervera y algunas unidades mercantes) encuentro que finalizó con el hundimiento del Baleares y la puesta en fuga de la flota rebelde. Sin embargo esto constituyó un hecho aislado dentro de la estrategia general de la lucha en el mar y el dominio siguió correspondiendo a los nacionales los cuales seguían estrangulando lentamente el tráfico marítimo republicano e imponían un bloqueo efectivo a la cada vez más reducida costa republicana.



Cuando la guerra se acercaba a su fin, la flota gubernamental resguardada en sus puertos, principalmente en el de Cartagena, volvió a detentar un papel primordial. Al frente de ella se encontraba de nuevo el almirante Miguel Buiza el cual, informó desde Cartagena que una comisión que representaba a las tripulaciones de la flota había decidido que la guerra no se podía ganar y que había que emprender negociaciones de paz y así impedir un posible bombardeo aéreo nacional a las indefensas unidades de guerra republicanas. Lo que ocurrió posteriormente es de sobra conocido, la guarnición de la ciudad se sublevó contra la República por lo que el almirante Buiza ordenó que la flota se hiciera a la mar entregándose finalmente a los franceses tras arribar al puerto tunecino de Bizerta. De esta forma la República perdió su flota de guerra (3 cruceros, ocho destructores y una gran cantidad de unidades menores) que tras la rendición pasó a manos de los nacionales.
  PRINCIPALES BUQUES DE LA MARINA REPUBLICANA
MODELO NOMBRE

CARACTERÍSTICAS

Acorazado

Jaime I

Construido en 1910. Desplazamiento: 15700 t. Eslora: 140 m. Manga: 24 m. Puntal: 7,7 m. Dotación: 850 hombres

Cruceros Libertad
y
Miguel de Cervantes

Contruidos en 1922 y 1926 respectivamente. Desplazamiento: 7475 t. Eslora: 176,6 m. Manga: 16,6 m. Puntal: 5,03 m. Armamento: 8 cañones 152 mm. 4 de 102 mm. 2 de 47 mm. 1 ametralladora y 12 tubos lanzatorpedos 533 mm. Autonomía: 5.000 millas. Velocidad máx: 34,4 nudos. Dotación: 566 hombres

Crucero Méndez Núñez

Construido en 1917. Desolazamiento: 4569 t. Eslora: 140,8 m. Manga: 15,22 m. Puntal: 5,6 m. Armamento: 6 cañones 152 mm. 4 antiaéreos de 47 mm. 12 tubos lanzatorpedos de 533 mm. Autonomía: 5.000 millas. Velocidad máx: 29 nudos. Dotación: 346 hombres

Destructores

Alsedo
y
Lazaga

Construidos en 1920 y 1924 respectivamente. Desplazamiento: 1040 t. Eslora: 86,26 m. Manga: 8,25m. Puntal: 4,4 m. Autonomía: 2.500 millas. Dotación: 84 hombres.

Destructores Sánchez Barcáiztegui
Almirante Ferrándiz
Lepanto
José Luis Díez
Alcalá Galiano
Almirante Antequera
Almirante Valdés
Churruca
Almirante Miranda
Gravina
Escaño
Císcar
Jorge Juan
Ulloa

Construidos en 1926, 1928, 1929, 1930 (4º, 5º, 6º y 7º), 1931 (8º, 9º y 10º), 1932 y 1933 (12º, 13º y 14º) respectivamente. Desplazamiento: 1536 t. Eslora: 101,5 m. Manga: 9,65m. Puntal: 2,99 m. Armamento: 5 cañones 120 mm. 1 antiaéreo 76 mm. 4 ametralladoras antiaéreas. 6 tubos lanzatorpedos de 533 mm. Autonomía: 4.500 millas. Velocidad máx: 36 nudos. Dotación: 147 hombres.

Torpederos

Nº 3
Nº 4
Nº 14
Nº 16
Nº 17
Nº 20
Nº 21
Nº 22

Construidos en 1912 (1º y 2º), 1915, 1916 (4º y 5º), 1918, 1919 (7º y 8º) respectivamente. Desplazamiento: 180 t. Eslora: 50 m. Manga: 5 m. Puntal: 1,47 m. Armamento: 3 cañones 47 mm. 3 tubos lanzatorpedos 450 mm. 12 minas. Autonomía: 1.000 millas. Velocidad máx: 26 nudos. Dotación: 31 hombres.

Submarinos

B-1
B-2
B-3
B-4
B-5
B-6

Construidos en 1916. Desplazamiento: 500 t. Eslora: 64,1 m. Manga: 5,6 m. Puntal: 4,43 m. Armamento: 1 cañón antiaéreo 76 mm. 4 tubos lanzatorpedos 533 mm. Autonomía: 8.000 millas en superficie. Dotación: 28 hombres.

Submarinos

C-1
C-2
C-3
C-4
C-5
C-6

Construidos en 1926, 1927, 1928 (3º, 4º y 5º) y 1929 respectivamente. Desplazamiento: 842 t. Eslora: 73,3 m. Manga: 6,33 m. Puntal: 4,12 m. Armamento: 1 cañón antiaéreo 76 mm. 1 ametralladora antiaérea. 6 tubos lanzatorpedos 533 mm. Autonomía: 10.500 millas en superficie. Dotación: 40 hombres.

UNIDADES MENORES DE LA FLOTA REPUBLICANA
MODELO NOMBRE
Cañoneros Laya y Capitán de Corbeta Remigio Verdoa
Guardacostas Tetuán, Uad Lucus y Xauen
Guardapescas Torpedista Hernández y Marinero Canté
Cruceros auxiliares Magallanes, Cabo San Agustín, Cabo Santo Tomé, Cabo Segarra, El Saturno, Cabo Quilates, Juan Sebastián Elcano, Darro, Tramontana y Motomar
Transportes

Almirante Lobo, Giralda, Campillo, Aragón, Andutz-Mendi, Anzora, Isla Tenerife, Ciudad de Barcelona, Ciudad de Cádiz, Ciudad de Ibiza, Ciudad de Sevilla, Ciudad de Tarragona, Ciudadela, Escolano, Isla Gran Canaria, Isla menorca, Isla Legazpi, Mahón, Monte Toro, Mar Negro, Mar Cantábrico, Fernando Poo, Poeta Arolas, Rey Jaime II, Vicente La Roda, Villa, Madrid, Sac, Berga, Cabo Palos, Antonio Satrústegui, Aldecoa, Mar Caribe, España nº 3, Habana, Marqués de Chávarri, Río Segre, Ophir, Campeador, Campeche y Campuzano.

Patrulleros

V-10, V-11, V-12, V-13, V-14, V-15, V-16, V-17, V-18, V-19, V-20, V-21, V-22, V-23, V-24, V-25, V-26, V-27, V-28, V-29, V-30, V-31, V-32, V-33, Besós, Monturiol, Nuevos Arapiles, Isabel, Paquita Baldés Oliveros,, Hermanos Llorca, Islas, Vasconia, Carmencita y Lolita, Catorce de Abril, La Unión, Julio Casciano, Germinal, Vázquez López, Alcaudón, Albatros, José María Martínez, Cántabro nº 2, Ayeta-Mendi y Altsu- Mendi

MARINA DE GUERRA AUXILIAR DE EUZKADI
MODELO NOMBRE
Mercante artillado

Bizcaya, Nabarra, Araba, Guipuzkoa, Donostia, Iruña, Gazteiz, Santa Eulalia, Goizeko-Izara, Ipareko-Izara, Lina, Marce, Txonta, Guernica y Galdemes