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EL EJÉRCITO NACIONAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL EJÉRCITO NACIONAL

 



En esta sección conoceremos las principales características del ejército que habría de proclamarse vencedor en la sangrienta guerra civil. Asistiremos al proceso de reorganización al que tuvo que someterse debido al fallido golpe de estado que algunos de sus generales  promovieron dentro del ejército español y que condujo a un conflicto de casi tres años. También se hablará de las ayudas extranjeras en hombres y material que obtuvo y se repasará la composición principal de sus fuerzas.


 

ORÍGENES Y EVOLUCIÓN

DEL EJÉRCITO NACIONAL

El fracaso del alzamiento en las principales ciudades de la España peninsular planteó al entonces director del golpe de Estado, general Mola, una serie de problemas a los cuales no tenía previsto enfrentarse. La división del territorio en dos zonas (republicana y rebelde) fue determinante en que durante algún tiempo cada ejército rebelde actuase por su cuenta y que la coordinación entre los distintos sectores sublevados no fuese la deseada en una operación que se proponía la liquidación de un régimen político legalmente constituido.

 

Con la fijación de los frentes de batalla a principios de agosto de 1936 quedó claro que los sublevados controlaban tres zonas distintas y desunidas entre sí. Por una parte el general Mola se encontró al mando del llamado Ejército del Norte y las zonas a su control eran Galicia, Castilla la Vieja, La Rioja, Navarra y parte de Aragón. Al sur se encontraba el general Queipo de Llano que audazmente había podido controlar las importantísimas provincias de Sevilla, Córdoba, Granada y Cádiz. Por último en la zona del Marruecos español se encontraban las mejores tropas rebeldes al mando del general Franco. La principal tarea pues del ejército rebelde es tratar de unir sus fuerzas. El reclutamiento ordinario del ejército nacional empieza el 9 de agosto de 1936 llamando a filas a los reemplazos de 1933, 1934 y 1935.

 

Los primeros pasos son los de intentar trasladar las fuerzas del Ejército de Africa a la península, cosa nada fácil si tenemos en cuenta que el mar estaba teóricamente dominado por los republicanos. En Africa se encontraban alrededor de 35.000 hombres que formaban parte de diversos cuerpos de élite tales como la Legión o Tercio o las tropas regulares marroquíes. Tras su paso a la Península, bien mediante aviones de transporte alemanes bien mediante barcos de carga y ante la pasividad de la flota republicana, la situación hasta entonces precaria del ejército nacional rebelde se invirtió.

 

 

Sevilla fue la base de la organización y lanzamiento de una serie de columnas encuadradas en el llamado Cuerpo de Ejército Marroquí que al mando del general Yagüe avanzó por Extremadura y el valle del Tajo eliminando la débil resistencia de irregulares formaciones de milicianos republicanos no habituados a la lucha en campo abierto. Cerca de Cáceres, el ejército de Yagüe tomó contacto con la zona norte nacional uniendo ambas zonas y reforzándolas considerablemente. Al mismo tiempo el general Mola en el norte inició operaciones que fijaron el frente de Aragón y posibilitaron la toma de Irún con el consiguiente aislamiento de la zona norte republicana de la frontera con Francia.

 

Con la toma del Alcázar de Toledo a finales de septiembre de 1936 se inició la reorganización de los cuadros del ejército nacional. La hasta entonces llamada Junta de Defensa Nacional basada en un órgano colegiado militar de dirección de la guerra presidido por el general Miguel Cabanellas fue sustituida por una Junta Técnica a la cabeza de la cual se encontraría como Jefe de Gobierno y Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire el general Franco gracias básicamente al gran triunfo propagandístico que obtuvo con la liberación del Alcázar. Franco dividió la España que controlaba en dos zonas asignando a cada una de ellas un ejército. El del Sur, bajo el mando de Queipo de Llano estaría compuesto de 60.000 hombres y el del Norte, a las órdenes del general Mola se compondría de 100.000 hombres incluyéndose en este ejército las milicias falangistas y tradicionalistas que desde el primer momento se habían aprestado voluntariamente a la lucha.

 

Más tarde y cuando se comprobó que Madrid resistía y que la guerra sería larga, las necesidades logísticas impusieron la creación de un Ejército del Centro cuyo mando se confió al general Andrés Saliquet Zumeta y otro de Levante a las órdenes del general Luis Orgaz Yoldi. Una vez conquistadas las provincias del norte republicano (octubre de 1937) se convino en suprimir el Ejército del Norte (al mando del general Fidel Dávila desde la muerte en junio del general Mola).

 

 

Así a principios de enero de 1938 los efectivos totales del ejército nacional eran de unos 500.000 hombres. La progresiva conquista de las zonas anteriormente en poder de la República hizo que esta cifra aumentara considerablemente llamándose a filas diversos reemplazos. En 1937 fueron un total de once y de ahí hasta el final de la guerra se llamaron hasta un total de catorce y medio. Desde 1938 el avance del ejército nacional se hizo incontenible para la República. Entre marzo y julio de ese año se tomó toda la zona del Aragón republicano y parte de Cataluña y también se dominó la zona del Maestrazgo hasta Valencia. El parón de cuatro meses impuesto por las necesidades de la batalla del Ebro fue seguido a partir de diciembre por una ofensiva general en territorio catalán ante el que no hubo prácticamente resistencia. En febrero de 1939 se dio por finalizada dicha campaña y en marzo cayó rendida incondicionalmente la última zona en poder de la República. El 1 de abril de 1939 el ejército nacional se declaró vencedor de la guerra. Para entonces mandaba a alrededor de 940.000 hombres a los que había que sumar los 35.000 del Cuerpo de Ejército Marroquí y los 32.000 expedicionarios italianos (CTV) lo que eleva la cifra a más de un millón de hombres a su servicio.

PRINCIPALES EJÉRCITOS NACIONALES

EJÉRCITO DE AFRICA
o
 CUERPO DE EJÉRCITO MARROQUÍ
Conjunto de fuerzas militares destacadas en las plazas de soberanía española del norte de Africa y en la zona de Marruecos donde España ejercía su protectorado. En julio de 1936 sumaba alrededor de 35.000 siendo el el jefe superior de las mismas el general Agustín Gómez Morato. Al estallar la guerra civil se hizo cargo de este ejército el general Franco y tras su paso a la Península participó en las ofensivas del verano de 1936 en Extremadura y valle del Tajo. Participó también en las operaciones que se desarrollaron en torno a Madrid ciudad ante la cual no pudo avanzar debido a la naturaleza poco apta del terreno (zona urbana). Al finalizar la guerra era una unidad compuesta de unos 60.000 hombres denominada Cuerpo de Ejército Marroquí al mando del general Yagüe  y que nominalmente formaba parte del Ejército del Sur del general Queipo de Llano.
EJÉRCITO DEL CENTRO

Gran unidad militar compuesta por el I Cuerpo de Ejército, el Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, el de Navarra, el de Tropas Voluntarias (mayoritariamente italianas), el de Toledo, la Agrupación de Divisiones de Somosierra, la del Tajo y la 1ª División de Caballería puesta bajo el mando del general Andrés Saliquet Zumeta, que llegó a sumar cerca de 500.000 hombres y cuya principal misión consistió en el ataque y subsiguiente ocupación de Madrid, hecho que no se produjo hasta el final de la guerra.

EJÉRCITO DE NAVARRA

Cuerpo de Ejército mandado por el general José Solchaga adscrito al Ejército del Centro compuesto inicialmente por gran número de voluntarios carlistas integrados en las Brigadas Navarras y que más tarde intervino en las campañas de Aragón, Levante y Cataluña.

EJÉRCITO DEL MAESTRAZGO

Unidad compuesta de tres divisiones mandadas por el general Rafael García Valiño dependiente del Ejército del Centro. Desempeñó un importantísimo papel en la batalla del Ebro, especialmente en las sierras de Pandols y de Cavalls. Posteriormente intervino en la campaña de Cataluña.

EJÉRCITO DEL NORTE

Conjunto de fuerzas mandadas inicialmente por el general Emilio Mola y que hasta la elección de un mando único actuó de un manera autónoma aunque apoyándose nominalmente con el Ejército del Sur. Formaba parte de este ejército además de las unidades regulares no pocos voluntarios falangistas y carlistas que apoyaron el alzamiento militar. Su misión era confluir en Madrid con el Ejército del Sur y tomar Madrid pero quedando frenado a las puertas de la capital decidió iniciar la campaña de conquista del norte republicano. Tras la muerte del general Mola el mando de dicho ejército recayó en el general Fidel Dávila que finalizó victoriosamente la toma de la región en octubre de 1937. El número de sus efectivos fue de más de 300.000 hombres siendo, por consiguiente, uno de los mayores del bando nacional.

EJÉRCITO DEL SUR

Al mando del general Gonzalo Queipo de Llano operó en el sur de España. Se componía de los Cuerpos de ejército de Extremadura, Granada, Córdoba, Marroquí, Andalucía y la 2ª División de Caballería. Algunas columnas de este ejército participaron en la lucha por Madrid a finales de 1936 y a principios de 1937 logró con la ayuda del CTV italiano la conquista de Málaga.

EJÉRCITO DE LEVANTE

Conjunto de fuerzas mandadas por el general Luis Orgaz y compuesto por los Cuerpos de Ejército  de Galicia, Castilla, Aragón, Urgel y las agrupaciones de divisiones de Albarracín y Guadalajara que operó en la zona sudeste de España con el propósito, no logrado, de conquistar la provincia de Valencia y su costa para lo cual desencadenó una ofensiva a principios de julio de 1938.

EJÉRCITO DE ARAGÓN
Cuerpo de Ejército al mando del general José Moscardó adscrito al Ejército de Levante que intervino en diversas operaciones a lo largo de la guerra civil y muy especialmente en la campaña de Cataluña.

EJÉRCITO DE GALICIA

Cuerpo de Ejército compuesto por cuatro divisiones mandado por el general Antonio Aranda y adscrito al Ejército de Levante que durante la guerra civil intervino en diversas operaciones y muy especialmente en la campaña de Aragón.

EJÉRCITO DE CASTILLA

Cuerpo de Ejército compuesto de cinco divisiones mandado por el general Enrique Varela adscrito al Ejército de Levante que intervino en diversas operaciones a lo largo de la guerra civil y muy especialmente en la campaña de Aragón.

EJÉRCITO DE URGEL

Cuerpo de Ejército mandado por el general Agustín Muñoz Grandes, dependiente del Ejército de Levante, que fue creado a finales de 1938 y cuya principal misión consistía en cooperar a la conquista de Cataluña en el sector comprendido entre Gerona y la frontera francesa.
EJÉRCITO DEL EBRO

Conjunto de fuerzas dependientes de muy distintas unidades que entre julio y noviembre de 1938 participó en la batalla del Ebro y posteriormente en Levante y Cataluña alcanzando la frontera francesa en febrero de 1939.

 

EL CORPO TRUPPE VOLUNTARIO ITALIANO

De todos es sabido la ayuda extranjera que el ejército nacional obtuvo durante la guerra, ayuda que vino canalizada principalmente de países de ideología fascistas tales como Alemania o Italia. El caso de Italia es especial pues a la ayuda técnica que mandó a España (aviación, carros de combate, municiones etc.) se le debe sumar un cuerpo expedicionario de tropas que combatieron encuadradas dentro del mismo ejército nacional aunque de una manera autónoma en el llamado Corpo de Truppe Voluntario (CTV).
Dicho cuerpo empezó a llegar a Cádiz a finales de 1936 y principios de 1937 y estaba formado principalmente por soldados del ejército regular italiano y “camisas negras” (milicianos del Partido Fascista de Mussolini) hasta totalizar una suma que pueden estimarse entre 40.000 y 50.000 hombres. Bajo el mando sucesivo de los generales Mario Roatta, Ettore Bastico, Mario Berti y Gastone Gambara, y encuadrados en las divisiones “Dio lo Vuole”, “”Fiamme Nere”, “Penne Nere” y “Littorio”, en la Agrupación XXIII Marzo y en algunas brigadas mixtas junto a efectivos españoles como los “Frecce Nere” (Flechas Negras) y los “Frecce Azure” (Flechas Azules), intervinieron en numerosas operaciones alcanzando resultados de muy distinto signo.



A principios de febrero de 1937 desempeñaron un importante papel en el ataque y subsiguiente ocupación de Málaga y sus alrededores. Entre el 8 y el 20 de marzo del mismo año tomaron parte como unidad autónoma independiente en la proyectada ofensiva nacional en Guadalajara. Fueron cuatro divisiones y otras unidades de apoyo (35.000 hombres) que con 7 grupos de artillería, unos 250 carros de combate y cerca de 100 aviones se lanzaron a su ocupación siendo sin embargo derrotadas y puestas en fuga con la consecuente pérdida de prestigio que conllevó ello. 
Reorganizadas tales unidades después de la derrota e integradas en el Ejército del Norte al mando del general Fidel Dávila volvieron a operar en la lucha por la conquista del norte republicano (entre abril y octubre de 1937). Tras la victoria en dicho frente el CTV fue traspasado al Ejército del Centro al mando del general Andrés Saliquet e intervino en la campaña de Aragón hasta llegar al Mediterráneo. Como consecuencia de los acuerdos internacionales de retirada de voluntarios extranjeros una gran parte de sus efectivos abandonaron el país a finales de 1938. Las fuerzas que se quedaron participaron en la campaña de Cataluña y tras la rendición del ejército republicano permanecieron en España hasta que el 1 de junio de 1939, tras una calurosa despedida en el puerto de Cádiz, lo últimos combatientes del CTV regresaron a su país. Según el Conde Ciano (ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista) el número de bajas sufridas en España ascendió a 3.327 muertos y 11.227 heridos.


ARMAMENTO DEL EJÉRCITO NACIONAL

Lo reducido de las fuerzas armadas españolas y posteriormente su división en dos bandos en guerra fueron causa de que el llamado ejército nacional se encontrara al principio de la guerra en una posición nada envidiable. El arsenal del ejército español, ya por entonces anticuado, que controlaba el ejército nacional, no permitía la posibilidad de iniciar ofensivas sin topar con innumerables problemas logísticos. Posteriormente, el traslado del Ejército de Africa a la Península y la inestimable ayuda proporcionada por Italia y Alemania acabaría con dicho problema.
Las armas empleadas por la Infantería fueron las mismas en ambos bandos, el fusil reglamentario español eran el Mauser 1893 de 7 mm en su versión de 1913. Después se importaron el Mauser alemán de 7,92 mm, modelo de 1914, y el Parravicino italiano de 6,5 mm. La ametralladora reglamentaria del ejército español y usada en un bando u otro fue la Hotchkiss de 7 mm y la infantería nacional usó también las alemanas MG-13 y MG-15 de 7,92 mm y las Fiat-Revelli y Breda italianas de 7,65 mm y 8 mm respectivamente. Los fusiles ametralladores usados por el ejército nacional fueron el Hotchkiss de 7 mm, el Astra de 7 mm, el Vickers inglés de 7,7 mm, el Dreisse alemán de 7,92 mm y el italiano Breda de 7,65 mm. La metralleta alemana Schmeiser de 9 mm también tuvo cabida en el bando nacional.


FUSIL MAUSER 7,92 mm y AMETRALLADORA FIAT-REVELLI 7,65 mm

Respecto a la artillería de campaña en poder del bando rebelde quedaron una serie de cañones Schneider de 70, 75 y 105 mm y su versión en obús de 105 y 155mm, además del obús Vickers de 105 mm. Todas estas piezas se usaron en un número máximo de 620 desde el estallido de la guerra civil. Comentar también las 62 piezas recuperadas que iban desde los cañones Krupp de 75 mm hasta los obuses Plasencia de 210 mm. Respecto a la artillería antiaéreas el ejército nacional contó con unos cuantos Skoda de 7,65 mm y piezas Vickers de 105 y 124 mm. La ayuda alemana procuró las Flak en sus versiones de 20, 75 y del famoso “88” que tan célebre se haría en la Segunda Guerra Mundial como pieza antitanque. De Italia se importaron las Breda de 12,7 y 20 mm y las Ansaldo-Galileo y CK de 75 mm también aparecieron las Oerlikon suecas de 20 mm. Los mejores cañones contracarros fueron los Pak Reinmetall-Barsig alemanes de 45 mm aunque también se importaron los de 37 mm. De Italia se importaron los Terni-OTO de 47 mm. En cuanto a los morteros los llamados Valero, usados indistintamente en ambos bandos al ser de fabricación española, tenían tres calibres distintos siendo los más usuales los de 60 y 81 mm y en menor medida los de 120 mm. Además el ejército nacional se hizo con unos cuantos modelos del mortero Mata en sus versiones de 90, 150 y 210 mm.

CAÑÓN SCHNEIDER-CANET 75 mm y CAÑÓN ANTIAÉREO Y ANTITANQUE FLAK 88 mm


CARROS DE COMBATE NACIONALES
El carro de combate tal y como lo entendemos hoy en día como arma ofensiva tenía antes del estallido de la guerra civil un significado muy distinto. Comentar que el parque de carros que poseía el ejército español era prácticamente inexistente contabilizándose únicamente 2 regimientos de carros (nº 1 y nº 2) localizados en Madrid y Zaragoza respectivamente. El triunfo del alzamiento en Zaragoza añadió uno de los regimientos al bando nacional dotado con 4 o 5 unidades del carro Renault FT de 6,7 t, modelo 1917, armados con un cañón de 37 mm y de 2 o 3 Trubia de fabricación española de 8,9 t, modelo 1933, armados con 2 ametralladoras (éstos localizados accidentalmente en la ciudad de Oviedo) que participaron en diversas operaciones del frente de Aragón y la sierra de Madrid pero se trataba de modelos demasiado anticuados y escasos para que pudieran incidir en las primeras operaciones bélicas.

CARRO RENAULT FT

La ayuda extranjera proporcionó al bando nacional una serie de carros alemanes e italianos. Los modelos alemanes fueron el Panzer Mark I, Panzer Mark I-A “Krupp” y Panzer Mark I-B “Maybach”, modelos 1934 de 4, 5 y 6 t respectivamente armados con dos ametralladoras MG-13 en la torreta que sumaron un total de 150 unidades. De Italia importó los carros ligeros Fiat-Ansaldo L3/33 y L3/35 de 3,2 t y provistos de 2 ametralladoras Breda de 8 mm sin torreta así como una versión lanzallamas con un total de 147 unidades. Además se importaron algunos coches blindados Lancia LZ y Ansaldo-Fiat 611.

CARRO PANZER MARK I Ausf A y CARRO FIAT-ANSALDO L3/35


LA AVIACIÓN NACIONAL
En julio de 1936 las Fuerzas Aéreas Españolas contaban con alrededor de 450 aviones de los que 225 eran de uso militar. El fracasado golpe de estado dejó al bando rebelde con sólo una cuarta parte de dichos efectivos en su poder (2ª Escuadra Aérea y Fuerzas Aéreas de Africa) con un total de menos de 100 aparatos. Sin embargo la antigüedad de los modelos, construidos todos ellos entre 1917 y 1925 y su escaso o nulo armamento no significaba que la situación del ejército nacional fuera precaria frente a los republicanos, por lo que respecta a la potencia aérea. La intervención extranjera fue, desde luego, muy importante para el aumento efectivo de la potencia aérea nacional e incluso fue decisivo en determinados hechos bélicos durante la guerra. Los principales modelos importados a España para reforzar al ejército nacional fueron en gran medida los enviados por Italia y Alemania.
La aviación italiana, que recibió el nombre de Aviación Legionaria, envió a España alrededor de 760 aviones de los cuales los más importantes fueron los 376 cazas Fiat CR.32 armados con 2 ametralladoras Breda-Safat de 12,7 mm y que desarrollaban una velocidad de 355 km/h, cuyos primeros modelos llegaron a finales del verano de 1936. Otros 12 cazas italianos que participaron en la guerra fueron los Fiat G.50, variante del CR.32 pero que desarrollaba una velocidad de hasta 470 km/h. Destacar también las 12 unidades del avión de asalto Breda Ba-65 armado con 2 ametralladoras de 7,7 mm y otras dos de 12,7 mm que alcanzaba los 430 km/h. Respecto a los bombarderos hay que hablar de las 113 unidades del modelo Fiat Br-20 armado con 3 ametralladoras de 12,7 mm y una carga de bombas de 1.000 kg, su velocidad máxima era de 340 km/h. y los 100 Savoia-Marchetti SM79 armados con 3 ametralladoras Breda-Safat de 12,7 mm, 1 ametralladora Lewis de 7,7 mm y una carga de bombas de 1.000 kg. También había unos 80 Savoia-Marchetti SM81 armados con 4 o 5 ametralladoras de 7,7 mm y una carga de bombas de 1.200 kg desarrollando una velocidad de 315 km/h. A estas cifras habría que sumarle unos 20 hidroaviones italianos de reconocimiento y un número indeterminado de aparatos destinados a otros usos.


CAZA FIAT G.50


BOMBARDERO BREDA Ba-65
La aviación alemana importada a España vino acompañada a partir de noviembre de 1936 con la constitución de un cuerpo técnico denominado Legión Cóndor, unidad compuesta de tres escuadrillas de bombardeo, tres de caza, otra de reconocimiento, otra de hidroaviones, algunas baterías antiaéreas y grupos de transmisiones con un total aproximado de 6.500 hombres. Probablemente al final de la guerra más de 16.000 hombres había pasado por dicha unidad muchos de los cuales eran personal civil e instructores. Los envíos alemanes sumaron unos 593 aviones entre los que se contaban 136 cazas Messerschmitt Bf-109 B armados con 3 ametralladoras de 7,9 mm y que desarrollaban una velocidad de 470 km/h. También hay que contar entre las fuerzas de caza con los 125 Heinkel He-51 armado con 2 ametralladoras de 7,9 mm y con una velocidad máxima de 330 km/h.
En cuanto a los bombarderos contabilizar la aportación de unos 93 Heinkel He-111 de bombardeo medio con una carga de bombas de 1.500 kg y con una velocidad máxima de 370 km/h. También como bombardero medio encontramos los 63 Junkers Ju-52 con una carga de 500 kg de bombas y una velocidad máxima de 265 km/h que tan importantes fueron cuando, al ser usados de transporte, sirvieron para trasladar el Ejército de Africa a la Península. Por último encontramos 31 unidades del llamado Dornier F17, bombardero que, durante la guerra, era más rápido que la mayoría de cazas del mundo. Llevaba una carga de 1.000 kg de bombas y su velocidad máxima era de 435 km/h. Otro modelo fueron las 5 unidades del Junkers Ju-86D-1 armado con 3 ametralladoras de 7,9 mm y 8 bombas de 100 kg con una velocidad máxima de 325 km/h. También se cree que a España llegaron en 1937 unas 8 unidades del famoso Junkers Ju-87 “Stuka” armado con 1 bomba de 500 kg y 4 de 50 kg con una velocidad máxima de 350 km/h aunque no fueron muy utilizados.


CAZA MESSERSCHMITT Bf 109B


BOMBARDERO DORNIER F17
Además no podemos obviar a aquellos aviones que no intervinieron directamente en el combate siendo su principal misión de reconocimiento y transporte. En la guerra encontramos de este tipo los 35 Heinkel He-45, 20 Heinkel He-46C, 10 Heinkel He-59B-2, 6 Heinkel He-60, 6 Henschel Hs-126 y un número indeterminado de Messerschmitt Bf-108 y Junkers Ju-34.


LA MARINA NACIONAL
Uno de los principales errores que cometieron los sublevados al planear el alzamiento fue el no contar plenamente con el papel que habría de desempeñar la armada española en los primeros días de la lucha. Los conjurados pensaron que para que triunfara el golpe era suficiente asegurarse la lealtad y participación de las guarniciones militares peninsulares y la Guardia Civil. Evidentemente el general Mola, “director” del levantamiento no establecerá unos lazos de colaboración fuertes con la armada por lo que tras el fracaso del alzamiento se encontró con que prácticamente la mayoría de buques habían sido ganados para la causa de la República gracias a la lealtad de los oficiales de los  cuerpos auxiliares de la Armada así como por el hecho de que el Centro de Comunicaciones de la Armada estaba localizado en Madrid.

La situación estratégica de los sublevados era ahora muy complicada ante la necesidad imperiosa de trasladar el Ejército de Africa a la Península pero con el mar teóricamente bloqueado por las unidades de guerra republicanas. Sin embargo el tan temido paso del Estrecho se realizó, como es sabido, con menos dificultades y menor riesgo de lo que hubiera sido posible esperar. Ello era debido al hecho de que mientras la República poseía barcos pero no oficiales de alto rango (habían sido en su mayoría asesinados), los rebeldes poseían pocos barcos pero excelentes oficiales al mando. Esto compensó sobremanera la teórica inferioridad de la flota rebelde. Por otra parte, la ayuda alemana e italiana tuvo su eficaz repercusión en la flota rebelde. Con muchos menos medios la marina nacional había derrotado a su homónima republicana al trasladar gran parte de las tropas de Africa a la Península en mes y medio.



Durante el resto de la guerra la marina nacional, al mando del almirante Francisco Moreno Fernández, se dedicó a una política de piratería deteniendo y requisando barcos que navegaran bajo bandera republicana. Decisión semejante se impuso respecto de los barcos que navegaran bajo pabellones extranjeros. Esa política naval, que conllevaba inevitables choques con aquellos países que intentaban llevar suministros a la República, sólo podía mantenerse con la complicidad de Alemania e Italia y la inoperancia y pasividad de Gran Bretaña y Francia. Con las manos prácticamente libres la Armada nacional realizaba un bloqueo prácticamente efectivo sobre las costas republicanas que ayudó a acelerar su victoria.
La única batalla naval propiamente dicha que se produjo en la guerra tuvo sin embargo distinto signo finalizando en derrota nacional. Se dio el 6 de marzo de 1938 cerca del cabo de Palos en el que la imprudencia de la flotilla compuesta por los cruceros de batalla Canarias, Baleares y Almirante Cervera y diversas unidades mercantes al acercarse a la base naval de Cartagena le hizo toparse con una representación de buques republicanos (cruceros Libertad y Méndez Núñez y algunos destructores). El encuentro finalizó con el hundimiento del Baleares y la puesta en fuga de la flota nacional. A pesar de todo el incidente no afectó el dominio de los mares que desde hacía tiempo ejercía la marina nacional en aguas españolas.
Con la rendición republicana a finales de marzo de 1939 y la internación de lo que quedaba de su flota en el puerto francés de Bizerta las autoridades francesas decidieron y ordenaron la entrega de dichas unidades a las autoridades franquistas, consideradas ya por entonces (debido al reconocimiento de Gran Bretaña y Francia del 28 de febrero de 1939) como únicas representantes del Estado Español.
  PRINCIPALES BUQUES DE LA MARINA NACIONAL
MODELO NOMBRE

CARACTERÍSTICAS

Acorazado

España  

Construido en 1909. Desplazamiento: 15560 t. Eslora: 140 m. Manga: 24 m. Puntal: 7,7 m. Armado con 8 cañones 305 mm. 20 de 102 mm. 2 de  57 mm. 2 de 47 mm. 2 de 37 mm. Velocidad máx: 19 nudos. Dotación: 850 hombres

Cruceros Canarias
y
Baleares

Contruidos en 1928. Desplazamiento: 10.000 t. Eslora: 194 m. Manga: 19,51 m. Puntal: 6,23 m. Autonomía: 8.000 millas. Dotación: 765 hombres

Crucero

Almirante Cervera

Construido en 1922. Desplazamiento: 7475 t. Eslora: 176,6 m. Manga: 16,6 m. Puntal: 5,03 m. Dotación: 566 hombres

Crucero

Navarra

(ant. República)

Construido en 1915. Desplazamiento: 4857 t. Eslora: 140,8 m. Manga: 15,22m. Puntal: 5,6 m. Armamento: 9 cañones de 152 mm. 4 antiaéreos de 47 mm. 4 ametralladoras. 12 tubos lanzatorpedos de 533 mm. Velocidad máx: 25,5 nudos. Dotación: 455 hombres.

Destructores

Ceuta
(ex. Falco)
Melilla
(ex. Aquila)

Construidos en Italia en 1917 y 1916 respectivamente. Desplazamiento: 1407 t. Eslora: 94,4 m. Manga: 9,5 m. Puntal: 3,8 m. Armamento: 4 cañones de 120 mm. 2 antiaéreos 76 mm. 4 ametralladoras antiaéreas. 4 tubos lanzatorpedos de 450 mm. 50 minas. Dotación: 150 hombres.  

Destructores

Huesca
(ex. Pepe)
Teruel
(ex. Poerio)

Construidos en Italia en 1915. Desplazamiento: 864 t. Eslora: 83 m. Manga: 8 m. Puntal: 3,2 m. Armamento: 2 cañones de 120 mm. 2 antiaéreos, 2 ametralladoras antiaéreas. 4 tubos lanzatorpedos 450 mm. 50 minas. Autonomía: 1.350 millas. Velocidad máx: 26 nudos. Dotación: 135 hombres.
Destructor 

Velasco

Construidos en 1920. Desplazamiento: 1040 t. Eslora: 86,26 m. Manga: 8,25 m. Puntal: 4,4 m. Autonomía: 2.500 millas. Dotación: 84 hombres.
Submarinos

General Mola
(ex. Archimede)
General Sanjurjo
(ex. Torricelli)

Desplazamiento: 788 t. Dotación: 41 hombres

Minadores

Vulcano
Júpiter
Neptuno

Marte

Construidos entre 1934 y 1939. Desplazamiento: 2100 t. Eslora: 100 m. Manga: 12,6 m. Puntal: 3,6 m. Armamento: 4 cañones de 120 mm. 2 antiaéreos de 76 mm. 4 ametralladoras antiaéreas. 264 minas. Autonomía: 3.700 millas. Velocidad máx: 18,5 nudos. Dotación: 123 hombres.

OTRAS UNIDADES MENORES DE LA FLOTA NACIONAL
MODELO NOMBRE
Torpederos   Nº 2, Nº 7, Nº 8, Nº 9, Nº 16 Y Nº 19
Cañoneros   Lauria, Cánovas del Castillo, Canalejas, Dato y Calvo Sotelo  
Lanchas rápidas Falange, Requeté, Oviedo, Badajoz, Cándido pérez, Javier Quiroga, Nápoles y Sicilia
Guardacostas Alcázar, Larache, Uad Martín, Uad Kert y Arcila
Guardapescas  

Condestable Zaragoza, Cabo Garciolo y Cabo Fradera

Buques escuela

Juan Sebastián Elcano y Galatea

Cruceros auxiliares  

Ciudad de Mahón, Domine, Ciudad de Valencia, Ciudad de alicante, Vicente Puchol, Antonio Lázaro, Ciudad de Palma, Rey Jaime I, Mallorca, Marqués de Comillas, J.J. Sister, Rey Jaime II, Mar Cantábrico, Mar Negro, Galerna y Alava

Transportes  

Ciudad de Melilla, Ciudad de Ceuta, Aragón, Plus Ultra, Rio Francolí, Cala Milló, Cla S. Vicens, Cala Mondragó, Lanzarote, Cala Contesa, Hernani, Alciera, San Sebastián, Gobeo, Isleño, Felipe Crespi, Umbe-Mendi, Aizcoti-Mendi, Cabo Huertas, Contramaestre Casado, Tiflis, Campas, Badalona, Castillo Simancas, Castillo Coca, Castillo Monforte (armado), Castillo Maqueda, Castillo Daroca, Castillo Gibralfaro (armado), Castillo Tordesillas, Castillo Morella, Castillo Rioseco, Castillo Peñafiel (armado), Castillo Arévalo, Castillo Olite, Castillo Monbeltrán, Castillo Montealgre, Castillo Bellver, Nuestra Señora del Pilar y Pitucas

Bous
(embarcación
artillada)

Tiburón, Tritonia, Virgen del Carmen, Txit-Ona, Juan Ignacio, Ciriza, Galicia, Argos, Santa Urbana, Juan Mari, Vendaval, Mercedes, Tito, Fantástico, Chamorro, Cabo Home, Denis, Virgen de Iciar, Alcázar de Toledo, Virgen del Carmen II, Virgen de Begoña, Itxar-Kundia, Apagador, Musel, Turquesa, Moncho, Artabro, Atlante, Argos, Audaz, Aquiles, Cartagenero, Iñasi, Huelva, Ruiz de la Puente, Pemartín II, Juan Miguel, Atlántico, Indico, Pacífico, Virgen de la Cinta, María Teresa, Cantábrico, Pedro I, Juan Pedro, Lanzón, Nuevos Arapiles, Ciudadela, Ciudad de Alcudia, Virgen del Pilar, Arriba España y Santa Rosa

Rastreadores

Pedro Alvarez, Evencio Alvarez, Salvora, Ons, Lola Veiga, Paco Veiga, Aberi-Laguna, Perla del Mar, Pepe Lestón, Málaga, Bilbao, Almirante Cervera, Elisa I, Elisa II, Cervantes, Calderón, Felisa Rodal, Rodal Barreiro, General Martínez Campos, Castor , Pollux, Santa Bárbara y Genoveva